sábado, 16 de marzo de 2019

LA LUCHA CONTRA EL ABORTO CONTINUA - AYUDANOS A LLEGAR A LAS 100 MIL FIRMAS

 La Sociedad Ecuatoriana Tradición y Acción pro Cultura Occidental, basada en los principios de la legítima defensa integral de la familia, levanta su voz



 FIRMA EN CONTRA DEL ABORTO
La Revolución Cultural en Ecuador a favor de la muerte: aborto, drogas, contracepción, eutanasia, unión homosexual, la ideología de género, el relativismo moral y el ateísmo



Marcha por la despenalización del aborto en Quito - 
28 de Septiembre del 2018
Desde hace unas décadas, Ecuador y el mundo asisten a la irrupción de una corriente minoritaria pero avasalladora que busca destruir por completo los sagrados valores de la institución de la familia católica. Hoy en día, ese adoctrinamiento llega a su auge con la llamada ideología de género. Esta nace de la fusión de dos corrientes extremistas revolucionarias, el comunismo y el feminismo radical y sanguinario. 
En efecto, los enunciados más revolucionarios de ambas doctrinas, comunista y feminista, convergen y se funden en la nueva teoría de género, la cual se propone realizar, ni más ni menos, la meta ya proclamada en 1848 en el “Manifiesto Comunista” de Carlos Marx y Federico Engels: “¡Abolición de la familia!”. El mismo Marx había planteado, como estrategia para alcanzar esa meta, “criticar teóricamente y revolucionar prácticamente” la familia; es decir, deshacerla, a fin de borrar toda semejanza entre la sociedad terrena y el orden jerárquico puesto por Dios en el universo, y de esa forma establecer un estado de cosas caótico, ateo y anti-católico.

Se trata de una explicitación gradual, siguiendo las etapas del proceso de descristianización que desde hace siglos devasta el Occidente. Plinio Corrêa de Oliveira, en su obra magistral Revolución y Contra-Revolución, describe que dicho proceso se inició con “una explosión de orgullo y sensualidad que inspiró, no diríamos un sistema, sino toda una cadena de sistemas ideológicos”.

Llevando esta metafísica igualitaria y libertaria hasta extremos insospechados, la ideología feminista de género aparece claramente a la vanguardia de la nueva etapa revolucionaria. Más que una etapa, se trata de una nueva forma de revolución, desarrollada sobre todo en el campo de las tendencias, antes de llegar al de las ideas o los hechos políticos. 
“Las muchas crisis que sacuden el mundo actual —del Estado, de la familia, de la economía, de la cultura, etc.— no constituyen sino múltiples aspectos de una sola crisis fundamental, que tiene como campo de acción al propio hombre; en otros términos, estas crisis tienen su raíz en los problemas de alma más profundos, de donde se extienden hacia todos los aspectos de la personalidad del hombre contemporáneo y todas sus actividades” (Cfr. “Revolución y Contra-Revolución”, Plinio Corrêa de Oliveira, Parte. 1, Cap. 1, 1959).





Ser católico y favorable al aborto son términos incompatibles, irreconciliables como la luz y las tinieblas, la verdad y el error. No hay católico con derecho a decidir a favor del aborto.
La Iglesia Católica aplica la pena de excomunión ipso facto, determinando que: “Quien procura el aborto, si este se produce, incurre en excomunión latae sententiae” (Canon 1398 del Código de Derecho Canónico).

Si Ecuador oficializa la matanza de los inocentes por la legalización del aborto, la gravedad del pecado aumentará, pues pasará a ser un pecado colectivo; es decir, que Ecuador adoptaría como nación una práctica criminal que clama a Dios por venganza. Con base en las enseñanzas de San Agustín, las naciones —entes jurídicos— no irán al cielo ni al infierno, sino que serán castigadas o premiadas en esta tierra según sus obras. 
El aborto es el resultado de un homicidio voluntario, y tanto quien lo hace como quien lo legaliza atrae sobre sí misma la maldición divina. San Agustín describe las alternativas de la humanidad como dos ciudades: la Ciudad de Dios y la Ciudad del Hombre, según estén guiadas por el amor de Dios o por el amor egoísta humano. El derecho de decidir sobre el propio cuerpo se fundamenta solo en el egoísmo humano, incapaz de inmolarse por el hijo y ávido de satisfacer sus propias pasiones; en cambio, los habitantes de la Ciudad de Dios no se mueven por el amor de sí mismos, sino por dedicación a la voluntad del Creador.
Pero, por muy malo que sea todo esto, aún no será lo peor. 

Activistas de la marcha, profanando la Cruz de la plaza 
de Santo Domingo – Centro Histórico de Quito
El horrendo crimen del asesinato de inocentes, en muchísimos casos, no roba a sus víctimas solo la vida terrena, sino también la bienaventuranza eterna, ya que, por regla general, los abortados expiran antes de haber recibido el Sacramento del Bautismo.

Ante este crimen nefando, nosotros los católicos, que para execrar el aborto voluntario tenemos los más graves motivos, ¿caeremos en los errores aberrantes de considerar como exagerada la censura a quienes practican el aborto y, luego, de permitir la «legitimación» del mismo, bajo la figura legal con la que se lo quiera llamar, para que termine siendo aprobado en nuestro país?

Esta triste posibilidad no involucra tan solo a los católicos, aun cuando es precisamente en la opinión católica en quién reside la fuerza de impacto del movimiento antiabortista.
Si los que ocupan los altos puestos de dirección de los movimientos de reacción pública —y sumadas a ellos, las grandes multitudes plácidamente silenciosas— no se mueven con toda la fuerza de impacto contra el proyecto de ley del aborto, la pasividad de unos y otros puede dar a los abortistas la esperanza de que el Ecuador acabará «absorbiendo» dicha ley, que una mayoría parlamentaria socialista terminará imponiendo a la nación.

A todos ellos se dirige la Sociedad Ecuatoriana Tradición y Acción, levantando su voz para alertar a los distraídos, orientar a los que dudan y persuadir a los que objetan el combate contra el aborto, a sabiendas de que la victoria de la legislación socialista en materia de aborto, como en otros temas regidos por los 6º y 9º mandamientos, será como volver a perpetrar en nuestros días la Crucifixión de Nuestro Señor Jesucristo, en esta nación, consagrada a su Sacratísimo Corazón, y heredad escogida por la Santísima Virgen de El Buen Suceso.

Tradición y Acción, de modo especial, está realizando una recolección de firmas que pretende, además de reflejar su disconformidad, evitar que en el Ecuador sea finalmente aprobada la ley del aborto; y convoca también a una cruzada de oraciones, delante del Santísimo Sacramento y de las imágenes de la Virgen Santísima, para que de día y noche se eleve sin fin la súplica afligida, ardiente, confiante y, por eso mismo, ya victoriosa delante del trono de Dios. Súplica, sí, de que sea apartado de Ecuador el flagelo del aborto.

En medio de los días funestos que atraviesa la civilización católica en Ecuador, invoquemos a la Santísima Virgen, como Madre de El Buen Suceso, para que apresure el camino de luz que nos conduzca, a través de las tinieblas del tiempo presente, a su Divino y Adorado Hijo y al triunfo del Inmaculado Corazón de María, anunciado por Ella en Fátima.

¡Oh! Madre de El Buen Suceso! …                                        ¡Salvad a vuestro Ecuador Católico!


      Correo: tradicionyaccionec@gmail.com

sábado, 9 de febrero de 2019

¡Divino Niño Jesús de la Cruz del Pichincha, para que venga Tu Reino, venga el Reino de María Santísima de El Buen Suceso!

Dadnos oh Virgen Pura ¡FE, PUREZA Y BRAVURA!


Acabadas las festividades del pasado 2 de febrero,  que dedicamos a honrar a la Santísima Virgen en su advocación  de El Buen Suceso, sentimos que una protección especial de Nuestra Señora se extiende sobre todos los fieles, y la alegría que brilla en nuestros templos e ilumina nuestros corazones, expresa la universal certeza de los católicos de que el indispensable patrocinio de nuestra Madre celestial se vuelve en este día aún más solícito, más amoroso, más pleno de visible misericordia y accesible condescendencia.


Después de cada 2 de febrero algo queda, si hubiésemos pedido la gracia de vivir convenientemente ese día y los 9 días preparatorios, especialmente consagrados a la Santísima Virgen de El Buen Suceso. Lo que nos queda es una mayor devoción, una confianza más especial, y, por así decir, una intimidad más acentuada con Nuestra Señora, de tal manera que en todas las vicisitudes de la vida sabremos pedir con más respetuosa insistencia, esperar con más invencible confianza, y agradecer con más humilde cariño todo el bien que Ella nos haga.

Procesión en honor a la Santísima Virgen de El Buen Suceso, el 2 de Febrero del 2019 a las 6 de la mañana en la parroquia Santo Tomas Apóstol, Guayaquil - Ecuador
Nuestra Señora es la Reina del Cielo y de la Tierra, y al mismo tiempo nuestra Madre. Con esta convicción entramos siempre en la celebración del culto de nuestra veneración hacia Ella y tal convicción se ahonda cada vez más en nosotros, lanza claridades y fortaleza siempre mayores, cuando este día termina. El 2 de Febrero nos enseña a amar a María Santísima por su propia gloria, por todo cuanto Ella representa en los planes de la Providencia. Y nos enseña también a vivir de modo más constante nuestra vida de unión filial a María.

Los hijos nunca se sienten más seguros de la vigilancia amorosa de sus madres como cuando sufren. Hoy en día sufre la humanidad entera. Y no sólo todos los pueblos sufren, sino que casi se podría decir que sufren de todos los modos que pueden sufrir. Las inteligencias son barridas por el vendaval de la impiedad y del escepticismo. Ráfagas locas de mesianismos de todo orden devastan los espíritus. Ideas nebulosas, confusas, audaces se infiltran en todos los ambientes, y arrastran consigo no sólo a los malos y a los tibios, sino, a veces, hasta a aquellos de quienes se esperaría mayor constancia en la Fe.

Procesión en honor a la Santísima Virgen de El Buen Suceso, el 2 de febrero del 2019 a las 9 de la mañana, en el monasterio de la Inmaculada Concepción de milagro - Ecuador
Sufren las voluntades obstinadamente entregadas al cumplimiento del deber, con todas las contrariedades que les vienen por su fidelidad a la Ley de Cristo. Sufren los que transgreden esa Ley, pues lejos de Cristo todo placer no es, en el fondo, sino amargura, y toda alegría una mentira. Sufren los corazones, dilacerados por los horrores de los conflictos que se expanden, de las familias que se disuelven, de las luchas que arman por todas partes hermanos contra hermanos. Sufren los cuerpos, diezmados por la violencia, extenuados por el trabajo, minados por la enfermedad, abrumados por todo tipo de necesidades.

Procesión en honor a la Santísima Virgen de El Buen Suceso y por el aniversario de Radio la  Voz de María, el 2 de febrero del 2019 a las 11 de la mañana, en la ciudadela Bolivariana Guayaquil- Ecuador
Puede decirse que el mundo contemporáneo, de manera semejante al del tiempo en que Nuestro Señor nació en Belén, llena los aires de un gran y clamoroso gemido, que es el gemido de los malos que viven lejos de Dios, y de los justos que viven atormentados por los malos.

Cuanto más sombrías se vuelvan las circunstancias, cuanto más lacerantes los dolores de toda especie, tanto más debemos pedir a Nuestra Señora que ponga término a tanto sufrimiento; no sólo para hacer cesar así nuestro dolor, sino para mayor provecho de nuestras almas. Dice la Sagrada Teología que la oración de Nuestra Señora anticipó el momento en que el mundo debería ser redimido por el Mesías. En este momento lleno de angustias volvamos confiados nuestros ojos a la Santísima Virgen, pidiéndole que apresure el gran momento esperado por todos, en que un nuevo Pentecostés abra claridades de luz y de esperanzas en estas tinieblas, y restaure por todas partes el Reinado de Nuestro Señor Jesucristo.


Debemos ser como Daniel, de quien dice la Escritura que era desideriorum vir, “varón de deseos” (Dan. 10, 11), esto es, hombre que deseaba grandes y muchas cosas. Para la gloria de Dios, deseemos grandes y muchas cosas. Pidamos a Nuestra Señora mucho, y siempre. Y sobre todo debemos pedirle aquello que la Sagrada Escritura suplica a Dios: “Emitte Spiritum tuum et creabuntur, et renovabis faciem terrae” – Envía, Señor tu Espíritu y serán creadas las cosas, y renovaréis la faz de la Tierra (Ps. 103, 30). Debemos pedir, por la intercesión de Nuestra Señora, que Dios nos envíe nuevamente en abundancia el Espíritu Santo, para que las cosas sean nuevamente creadas, y purificada por una renovación la faz de la tierra.



¡No puedo hacer más por ti, para demostrarte mi Amor!
¡ Almas ingratas no me paguéis con desprecio, 
sacrilegios y blasfemias, tanto Amor y delicadezas 
de mi Corazón!
Dice Dante, en la Divina Comedia, que rezar sin el patrocinio de la Santísima Virgen es lo mismo que querer volar sin alas. Confiemos a Nuestra Señora este anhelo en que va todo nuestro corazón. Las manos de María serán para nuestra oración un par de alas purísimas por medio de las cuales llegará ciertamente al trono de Dios. (…)

Pidamos pues especialmente a la Santísima Virgen en su advocación del Buen Suceso y al Divino Niño Jesús de la Cruz del Pichicncha  que proteja a la familia ecuatoriana, especialmente en estos momentos difíciles para estas tierras consagradas al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de su Madre Santísima, en especial ante las tentativas de la implantación del nefando crimen del aborto, que quiere ser implantado vilmente en contra del querer del pueblo católico y sin lugar a dudas de todos los ecuatorianos, como ley de estado en nuestro país.

Adaptado – “Mes de María”, Plinio Corrêa de Oliveira, “Legionario”, 23 de Mayo de 1943